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jueves, 21 de abril de 2011

Un artículo de hace 11 años, una herida sin tiempo...

ANIVERSARIO DEL GOLPE DE ESTADO DE 1976

El dolor cumple 24 años



BUENOS AIRES, 24 de marzo de 2000


La Argentina ingresó este viernes en el 24º aniversario del brutal golpe de Estado de 1976, con el que las Fuerzas Armadas no sólo destrozaron a la República, sino que eliminaron física y socialmente a toda una generación de argentinos.
No sólo la muerte, la desaparición y la tortura diezmaron a los argentinos. Las consecuencias psicológicas sobre las víctimas fueron un calco del ejercicio que los nazis realizaron en el Holocausto.
Incluso hoy no muchas personas se atreven a hablar abiertamente de sus consecuencias: familias destrozadas, ruptura de la historia generacional, desinformación social, transmisión del miedo como referencia política, etc.
Sólo de esta forma se explica que Jorge Rafael Videla y otros militares no cumplan con los arrestos que dispuso la Justicia; o que la mayor parte de organismos de derechos humanos apunten únicamente a encontrar las famosas "fichas" de los desaparecidos y que descuiden la recopilación y entrecruzamiento de datos de otras bases públicas y privadas; o que no pueda aceptarse que los desaparecidos fueron menos de 30 mil, según las investigaciones y recopilaciones más serias desarrolladas hasta el momento.
Lo cierto es que estas cuestiones no hacen que las aberraciones cometidas sean menos graves. Por el contrario, ratifican el hecho cierto de que la sociedad argentina todavía debe transitar un largo camino practicando el estado de derecho para que pueda elegir libremente su propio destino.
El secreto de los archivos de la dictadura
Este jueves la ciudad de Buenos Aires estableció al 24 de marzo como el Día de la Memoria. Sin embargo, y a medida que pasan los años, es la memoria la que cada vez cuesta más reconstruir.
Mientras los gobiernos siguen pasándose la pelota de mano en mano para dirimir la cuestión de los desaparecidos, la Justicia intenta romper el cerco que significaron las leyes de obediencia debida, punto final y los indultos. Aunque los delitos contra la humanidad no prescriben, los tribunales se abocaron casi exclusivamente en todos aquellos casos vinculados al robo y sustracción de niños por parte de los militares.
Sin embargo, las investigaciones parecen chocar recurrentemente con la falta de información. Tanto Balza como Brinzoni despacharon a sus subordinados en el Ejército la directiva de aportar toda la información disponible. Pero la respuesta era de esperar: un silencio rotundo.
En la Argentina hay dos tipos de archivos: las famosas "fichas" de los desaparecidos y los archivos de instituciones del Estado y privadas.
Con el retorno de la democracia, el general Benjamín Menéndez ordenó la incineración de los archivos (las fichas) que celosamente completaban los grupos de tareas con cada operativo. Apenas seis meses antes de la autocrítica del general Balza se quemaron once libros de internaciones en el Hospital Militar de Campo de Mayo, que según varios expertos podrían contener datos sobre los desaparecidos.
Por otro lado, se estima que una gran cantidad de información aún hoy está disponible en bancos de datos y archivos públicos. Pero encontrarlos en la maraña de documentos de las oficinas públicas e instituciones es un trabajo más que puntilloso.
"Varios organismos de derechos humanos se obsesionan con la existencia de las fichas, pero olvidan toda la otra información disponible", dijo la investigadora. De esta forma, se descuida la recopilación y el entrecruzamiento de datos que hoy las nuevas tecnologías pueden realizar en forma más simple que hace 15 años. Archivos en los tribunales, cementerios, registros civiles, etc. pueden reconstruir al menos una parte considerable de los hechos.
"No hay gente entrenada sobre lo que hay que buscar, los cómo y los dónde. Un empleado de tribunales no necesariamente se dará cuenta de la significación de los datos, sobre todo, si no ha recibido una preparación para este fin", aseguró.
Los desaparecidos y la búsqueda de la verdad
Con una Justicia que no logra doblegar el silencio de los torturadores, el empecinamiento de los familiares de las víctimas por descubrir la verdad parece ser la única herramienta disponible para evitar que la impunidad termine definitivamente por acabar con esta sociedad.
Es así que los organismos defensores de los derechos humanos argentinos se enfrascaron en una discusión que sólo parece servir a unos pocos. ¿En Argentina realmente desaparecieron 30 mil personas?
Según los archivos de la Conadep, unas diez mil personas se encuentran desaparecidas. Según las Madres de Plaza de Mayo y otros organismos como Abuelas, Hijos y Familiares fueron 30 mil. Pero la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Serpaj, aunque levanta la misma bandera mantienen algunas dudas.
Con una amplia cuota de razonabilidad, la falta de información y la lucha desigual con la que se enfrentaron a la dictadura sirvieron de marco para que se hiciera hasta lo imposible para reunir la información disponible. Miles de denuncias fueron presentadas no sólo a estos organismos, sino también a instituciones de renombre como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnesty International, y distintos países de Latinoamérica.
Cada denuncia fue una herramienta para presionar al poder militar. Pero esas mismas denuncias no siempre fueron debida y exhaustivamente investigadas. La razón es simple: también estaba en juego la vida de los mismos investigadores. Tal es el caso de Azucena Villaflor, una fundadora de las Madres de Plaza de Mayo que fue delatada y desaparecida por Alfredo Astiz.
Aunque muchos lo reconozcan sin afirmarlo públicamente, el armado de las listas tras el proceso fue caótico. El miedo provocó que algunos detenidos que recuperaron su libertad no notificaran a los organismos sobre su liberación; o que exista gente que aún hoy no sepa que fue incluída en los listados de desaparecidos. Es que tan sólo una denuncia de un amigo, familiar o compañero bastaba para ingresarlos en los listados.
Sólo un organismo está trabajando en la reconfirmación de los datos recabados durante los años de terror. El Equipo Argentino de Antropología Forense, ha reconstruido la historia de miles de casos gracias al trabajo metodológico que viene realizando desde 1984.
Hoy, para que la Justicia reconozca a un desaparecido como tal, debe invocarse la ley 24321 de Desaparición Forzada de Personas. Pero como en otros tiempos, no muy lejanos, la letra sigue sin ajustarse a la realidad.


* Sergio Sorín es periodista especializado en derechos humanos y Director de Prensa de Derechos Human Rights Argentina. Además, es miembro de Amnesty International Argentina y parte del staff de noticias de El Sitio.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Mis cosas, mi mundo y yo

Hace unos días ocurrió un hecho de la realidad política muy complejo en el barrio de Villa Soldati en la Ciudad de Buenos Aires. Parece que los funcionarios del gobierno local no quisieron escuchar los reclamos de los vecinos lindantes al Parque Indoamericano, ni tampoco a los primeros ocupantes que reclamaban por tierras y viviendas dignas.
Tampoco se enteraron, que ese lugar publico, con el correr de los días seguía ocupándose por cientos y por miles de familias humildes. Hay un refrán popular que dice “el que avisa no traiciona” y ellos avisaron y nunca los escucharon.

Hay una mirada individualista, violenta, xenófoba y prejuiciosa por parte del Ing. Mauricio Macri y muchos de sus funcionarios. Primero pidieron balas y tuvieron balas que se cargaron a 4 personas, luego de esa tragedia de gente pobre, se firmó un acta acuerdo entre las partes y allí se acordó que los vecinos se iban y así fue, muchos se fueron y el GCBA permitió que se tomara el predio nuevamente. No hicieron nada y otra vez el caos. Luego le pidieron desesperadamente al gobierno nacional ayuda y tuvieron ayuda que, finalmente permitió un acuerdo definitivo. En el medio hubo tiros, muertes, hambre, exclusión, ineficiencia de funcionarios públicos de la ciudad y prejuicios, muchos prejuicios.

El individualismo, tal vez sea una de las peores expresiones del capitalismo, en términos de la vida cotidiana, el Ing. Macri y muchos de los suyos lo sostienen a raja tabla, como una premisa indispensable de la vida misma. Seguramente aprendieron de las recetas ultraliberales de los años noventa. Se trataba en este caso de, simplemente resolver un tema de política habitacional y no supieron como hacerlo. Será por eso que le pidieron ayuda al Gobierno Nacional, error tremendo si los hay. Nunca se debe pedir un favor cuando un conflicto tiene posibilidades de acuerdos y soluciones. Ahora tendrán que pagar el costo político correspondiente. Párrafo aparte merecen algunos integrantes de la Policía Federal que no conocen, hasta ahora, otro método mejor que la violencia.

Fíjense la trascendencia de dichos actos de impunidad que la Presidenta debió crear el Ministerio de Seguridad. Tal vez la muerte del joven Ferreira hace poco tiempo, estando Néstor Kirchner en vida y ahora este conflicto del Parque Indoamericano tuvo que ver con semejante decisión. Por último resta señalar que ahora sí, los vecinos tendrán su merecido espacio público, que fue abandonado durante los últimos tres años. Al ministro del área, denominado el “Al Gore” porteño se lo veía feliz porque iba poder arreglar el parque. Si su trabajo solo consiste en eso, sería bueno contratar como nuevo ministro a un guarda parques, no estaría nada mal.

Como señala un aviso publicitario de una multinacional, Mauricio Macri, seguramente adicto al mismo, podría tranquilizarnos a todos los porteños, señalando “mis cosas, mi mundo y yo”.

Pato Rayuela

domingo, 24 de octubre de 2010

Al menos en este tema...

Aficionados a la cultura y defensores de las industrias culturales, del patrimonio cultural de la humanidad, del buen gusto y de la mejora en materia de trabajo e igualdad social podrán apreciar estas imágenes de la estación de metro en Estocolmo (Suecia). Tal vez ellos, tengan muchos otros problemas, como nosotros o como tantos otros países. Lo que cabe remarcar en este caso es el empeño de una clase dirigente (político - empresarial), que tuvo la visión de agregar valor, a través de la innovación, en semejante obra. Seguramente, los problemas de sus habitantes continuarán, de forma leve respecto de los países emergentes o no, quien sabe.

En vísperas del crecimiento y desarrollo de las urbes, indudablemente, aquellos amantes del buen vivir, aquellos que pretenden que los políticos devuelvan algo a los pueblos (en función de los impuestos pagados), en este caso y en esas obras artísticas y de arquitectura y diseño podrán observar que las mismas no se prometen y luego se defraudan con excusas de falta de financiamiento. Las obras del metro, necesarias para la movilidad constante de los habitantes de las metrópolis, deben respetarse, gestionarse a pleno y no deben dejarse en vano como en la Ciudad de Buenos Aires, luego de haberlas prometido.

La paradoja es que el autor de este artículo no es liberal y brega por un desarrollo urbano y ambiental positivo y sustentable. Mientras (algunos funcionarios liberales) que tienen acceso a viajar por el mundo y observan en el viejo continente este tipo de estaciones y luego vuelven al país e imaginan una réplica de estaciones sustentables como las de Suecia, ven que no es viable su construcción y ahí la contradicción. Entonces inventan recorridos en bicicleta como en Holanda, y construyen bicisendas (sin realizar ningún tipo de mercadeo) pero el problema es que los porteños no andan en bicicletas y menos utilizan estas vías.
Me surge, a posteriori, solamente observar estas imágenes y pensar que cada sociedad hace lo que puede con sus dirigentes electos. Algunos visionarios de la política, en ese marco de las ideas, deberían callarse antes de prometer grandes obras y grandes cambios. Deberían viajar mas a Suecia, hasta entender el desarrollo de su historia, vinculada al fortalecimiento del Estado de Bienestar que aún hoy en día siguen defendiendo.

Felicitaciones a los suecos, al menos en este tema.
GC


Arte permanente en los interiores de la Estación Solna Centrum